El último goleador sorpresa repite chance. El oficial en el puesto (Esteban Goicoechea) no se recuperó y por eso el hombre estará de nuevo desde el arranque. Lucas Bustos ciñe la capa en su espalda y anhela volver a ser el héroe de San Martín. Al menos esa es la codicia personal, porque claro, la más grande de todas es ganar como sea para mantenerse entre los de arriba, como manda la camiseta. El duelo no es uno más porque el rival es Talleres, a las 21.30 en el inmenso "Mario Alberto Kempes". Carlos Ramacciotti volvió a ponerle fichas al lateral que contra Central Norte, de Salta, hizo posible que tres puntos claves queden en casa. Bustos fue el arma letal del equipo. Antes del testazo a la red, tuvo el gol con otro cabezazo infernal que solo pudo frenar el travesaño. La imagen quedó grabada en la retina de todos los ojos "santos", los mismos que hoy sueñan con que esta vez no haya nada capaz de rescatar al rival "tallarín".

Lo de "San" Lucas no es nuevo. El tipo sabe muy bien lo que es adueñarse de una victoria importante, como lo hizo contra los salteños la fecha pasada. Ya lo vivió vistiendo otros colores y el recuerdo está fresco en su memoria. "Pude marcar contra Defensores de Belgrano, jugando en Chicago, y ante Juventud Antoniana, cuando estaba en San Martín, de San Juan. Por suerte puedo decir que de vez en cuando se me da", asegura con una risa cómplice. Al fin y al cabo, no es de los que tienen la obligación de aportar festejos.

Es que, aunque la ilusión de que el pase salga directo a la red no distinga de puestos, la norma de Lucas es la típica de todo defensor. "Es muy bueno hacer goles, aunque lo primero que tengo que cuidar es que no nos los hagan", aclara. Para él, primero lo primero, que San Martín hoy salga ileso en su área será responsabilidad propia y de toda la línea.

Ojo, sus compañeros del fondo vienen mostrando jerarquía a la hora de desviar puñales ajenos, y eso fue algo que Bustos no olvidó destacar. "Todavía transitamos los primeros partidos del campeonato y el equipo se está encontrando. Cuando nos terminemos de conocer todo será mejor. Aunque por ahora vamos bien", define. A pesar de no ser el equipo más goleador es uno de los menos goleados. Sin embargo, sabe que siempre se puede estar mejor. Por eso, un Bustos esperanzado "brindó" simbólicamente para que San Martín sea el rey de la cita.

Hay un interés extra. El tipo quiere volver a Tucumán con pilas recargadas para su segunda ocupación, porque además de futbolista es padre. Lucas está siempre al pie del cañón con Tiziano y Victoria, su hijo de 2 años y su beba de 8 meses. "Si bien todavía no me pueden acompañar a cada partido, me alegra saber que están bien y me esperan junto a mi esposa", confiesa. Por un minuto, el hombre dejó de lado la euforia del fútbol y la de un partido clave. Bustos hoy puede volver a ser vital para San Martín, pero siempre será un papá chocho por sus hijos, los motorcitos de su vida. "Ellos siempre son lo más importante".